lunes, 9 de noviembre de 2015


PRD proclama al síndico de Ocoa candidato a esa posición; MVM pronostica tendrá “triunfo contundente”

EL NUEVO DIARIO, SAN JOSE DE OCOA.- Milcíades Aneudy Ortiz Sajiun, alcalde de este municipio, será nuevamente el candidato a esa posición del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en las elecciones de mayo  del 2016.
Ortiz Sajiun fue proclamado candidato en un acto celebrado en el parque central de este poblado, donde el líder perredeísta, Miguel Vargas Valdez Maldonado, vaticinó un “triunfo contundente” de la coalición PLD-PRD.
El presidente del PRD juramentó a Ortiz Sajiun después de calificar como un hecho histórico que la dirigencia de su partido y la del PRD salvaran sus diferencias políticas para concertar un pacto que “contribuirá a la paz y al desarrollo de la comunidad nacional”.
En el acto hablaron también los presidentes de los comités municipales del PLD y PRD, Alexis Mateo y Ramón Morbán, respectivamente, y estuvo presente el senador de la provincia, Carlos Castillo, del partido morado. 
Ortiz Sajiun  defendió su gestión al frente del cabildo y dijo que trabajará “de manos con el Presidente Danilo Medina para impulsar una serie de proyectos a favor de la comunidad”.
El acto en el parque central, que lució ser el escenario de un gran mitin de campaña electoral, contó con la presencia de los dirigentes perredeístas Rafael Vásquez, Julio Mariñez, Víctor Gómez Casanova y José Miguel Soto Jiménez.
Hasta ahora el PRD ha anunciado sus candidatos a alcaldes municipales en Santiago, La Vega, Boca Chica, Guerra y Baní, así como sus candidatos a directores de los distritos municipales de Matanzas, Villa Fundación, Sombrero, Paya, Las Barías, Carretón, Catalina y Santana

JCE advierte a MIP hijos dominicanos no pueden ser naturalizados

SANTO DOMINGO.- La Junta Central Electoral (JCE) aclaró a Interior y Policía que los hijos de nacionales nacidos en el exterior son dominicanos, por lo que no pueden ser sometidos a un proceso de naturalización, como “erróneamente” ha realizado ese ministerio.
Roberto Rosario, presidente de la JCE, advirtió en una carta al ministro José Ramón Fadul, que a los hijos de dominicanos “les corresponde la nacionalidad, no obstante haber adquirido por el lugar de nacimiento otra distinta a la de sus padres”.
Rosario remitió a Fadul una resolución del pasado 27 de abril que emitió el Pleno de la Junta que establece el procedimiento para la transcripción de las actas instrumentadas en el extranjero.
“Estos dominicanos no pueden estar sometidos a un proceso de naturalización, ni registrados como tales, lo cual erróneamente se ha venido ejecutando por parte de ese Ministerio”, enfatizó.
Explicó que “nuestro planteamiento recoge demandas de la diáspora dominicana, en el interés de hacer más fácil y asequibles las acreditaciones de sus hijos”.
“Acoger así una de las demandas más sentidas de nuestra diáspora, es que hemos tomado la decisión citada anteriormente, por lo que es nuestro interés, como órgano del Estado, contar con su ya acostumbrada colaboración al respecto”, concluye la misiva fechada el pasado 9 de octubre.
jt/am

lunes, 17 de agosto de 2015

 
EL AUTOR es periodista, director de ALMOMENTO.NET
PUBLICADO EN EL ALMOMENTO.NET

OPINION – Reorganizar el Estado haitiano: la única solución

Exponer públicamente las causas que han llevado a Haití a un colapso,  es llover sobre mojado.  Quien mejor lo ha hecho es el ex presidente de Uruguay, Julio María Sanguinetti, en un artículo que escribió para el periódico El País, de España, en el que señaló:  La triste realidad es que Haití ha vivido de desastre en desastre y no ha sido solamente el terremoto lo que lo ha devastado. Siguen siéndolo la incuria administrativa, la inestabilidad política y la corrupción”. 
También es reiterativo decir que República Dominicana es víctima de presión internacional para que cargue por sí sola las consecuencias de los males que, a lo largo de su historia, han afectado a su vecino. Esto lo ha expuesto el Gobierno Dominicano en múltiples escenarios internacionales y, lamentablemente, le han hecho poco caso.
Sería también redundante analizar los pro y contra del Plan Nacional de Regularización de Extranjeros que ejecuta la República Dominicana dirigido a controlar la inmigración ilegal.  Entiendo que por más que nos esforcemos en explicar los pormenores de este programa y en resaltar el derecho de los dominicanos a establecer sus propias leyes migratorias, nunca obtendremos un apoyo unánime de la comunidad internacional, la cual siempre se mantendrá recelosa.
No soy pesimista, pero considero que si bien es cierto que el Plan de Regularización es un buen instrumento que debe ser respaldado por todos los buenos dominicanos, NO ES NI SERÁ LA SOLUCIÓN AL CRECIENTE PROBLEMA DE LA INMIGRACIÓN ILEGAL.   Es más bien un “calmante”, o lo que es lo mismo, una aspirina para un paciente que está aquejado de una  enfermedad crónica.   Es posible que se “regularicen”  doscientos mil, trescientos mil o más, pero aún así otros volverán,  y en seis meses o menos  tendremos el mismo problema de  haitianos deambulando por nuestros campos y ciudades.  Esto así, porque los males económicos y sociales de Haití seguirán agravándose, y sus moradores no tendrán otra salida que emigrar hacia la República Dominicana a través de una “inexistente” frontera, o dirigirse en yola hacia islas del Caribe o a algún país americano.
Un GRAN PROBLEMA QUE NO HA SIDO TOMADO EN CUENTA por el Gobierno Dominicano ni por organismos internacionales es que en Haití la mayoría de la población NO TIENE acta de nacimiento y mucho menos cédula.  Aunque Usted no lo crea, millares de haitianos, aunque están vivos, en la práctica no lo están debido a que no poseen documentos de identidad (no son “de aquí ni son de allá”).  (Se me ocurre pensar que los verdaderos apátridas no están en la República Dominicana sino en el propio Haití) y esto constituye una gran violación a los derechos humanos.
Una pregunta obligada es:  ¿cómo puede exigírsele al Gobierno de Michel Martelli que entregue documentos a haitianos que viven ilegalmente en la República Dominicana, cuando en Haití los propios moradores carecen de ellos?.    En estas circunstancias no hay que ser un sabio para concluir en que el PLAN DE REGULARIZACIÓN, SERÁ UN ROTUNDO FRACASO EN LO QUE RESPECTA A LOS HAITIANOS.
Entiendo que como la República Dominicana es la más afectada por el problema haitiano, debería cambiar su estrategia internacional:  en vez de canalizar tantos recursos para convencer a organismos y gobiernos sobre las “bondades” de su Plan de Regularización, debería concentrar su artillería en la meta de lograr que las grandes potencias, entidades y personas que ahora emiten pronunciamientos a favor de Haití, se incorporen a la titánica tarea de ayudar a que este país, por primera vez en su historia, tenga instituciones fuertes. 
El primer paso en este sentido necesariamente debería ser OBLIGAR A QUE LOS HAITIANOS TENGAN UN REGISTRO CIVIL en el que estén inscritos los  nacimientos, la filiación, el nombre y apellido, el nombre y apellido de las personas, los fallecimientos reales o presuntos, los matrimonios, las guardas, la patria potestad, las emancipaciones, las nacionalizaciones y los profesionales en distintas áreas.   Sin este registro nunca los haitianos podrán progresar,  pues ahora no pueden realizar ningún tipo de operación y mucho menos elegir debidamente a sus autoridades o ser beneficiarios de ningún programa social
Posteriormente hay que embarcarse en la tarea de REORGANIZAR EL ESTADO en toda su extensión, partiendo desde cero. Es imprescindible que Haití cuente con  instituciones sólidas, pues las que existen son desorganizadas y endebles.
Mientras no haya Estado y sus instituciones estén débiles, nunca este país podrá superar los cuadros de pobreza que presenta . Y, en consecuencia, nunca podrá ser detenida la emigración ilegal hacia la República Dominicana, Bahamas, Estados Unidos, Brasil y otros países.

Ex presidente Sanguinetti hace cálida defensa de la R.Dominicana; ve Haití ha vivido “de desastre en desastre”

SANTO DOMINGO.- El ex presidente de Uruguay,  Julio María Sanguinetti, hizo una encendida defensa de la República Dominicana señalando, entre otras cosas, que este país caribeño no puede resolver por sí solo el problema de Haití, ya que no tiene “el PIB de Suecia”.
Sanguinetti, quien gobernó Uruguay en dos oportunidades (1985-1990 y 1994-2000), escribió en el periódico El País, de España, un artículo en el que  indica que a nivel internacional no puede admitirse que “Haití, escudado en su pobreza, se arrogue el derecho de lanzar a miles de sus ciudadanos por encima de sus fronteras y luego exigirle a su vecino que se haga cargo”.
“La triste realidad es que Haití ha vivido de desastre en desastre y no ha sido solamente el terremoto lo que lo ha devastado. Siguen siéndolo la incuria administrativa, la inestabilidad política y la corrupción”, expresa.
Agrega que los hechos, además, desmienten que en la República Dominicana haya 200.000 personas en situación de apátridas, en riesgo de ser expulsados.
El artículo
El texto del artículo del ex presidente Sanguinetti es el siguiente:

Una isla, dos historias

 Dice Juan Bosch que por su posición geográfica, el mar Caribe fue desde siempre la frontera de los imperios y que ninguno faltó a la cita a lo largo de 500 años. Solo así puede entenderse lo que ocurre en La Española, aquella isla a la que llegó Colón en su primer viaje y cuyo territorio hoy ocupan dos repúblicas independientes. La Dominicana, con 48.000 kilómetros cuadrados de territorio, y Haití, con 27.000. Ambos con población parecida, alrededor de 10 millones cada una. Su historia, sin embargo, ha sido tan distinta que unos hablan francés y otros, castellano; de un lado predomina la raza negra y, del otro, el mestizaje; hasta en la práctica religiosa media la profunda diferencia de que sobre la matriz católica de ambos en Haití se superpone el vudú, un culto mágico y animista de origen africano. Es más, Haití fue el primer Estado independiente de América Latina y dominó toda la isla, pues su inicial revolución, inspirada en la francesa, conquistó el sector español de ella.
Ambos han vivido una historia llena de terribles tragedias y fascinantes leyendas, pero mientras la República Dominicana alcanza un PIB per capita de 10.000 dólares, el Haití moderno apenas llega a 1.300. Es natural, entonces, que la tentación de la población haitiana pobre desborde la frontera y le cree, a Dominicana, un desafío de integración complejo y acuciante, que por estos días está al rojo vivo.
El tema es que el 8% de la población dominicana es extranjera, o sea, unas 800.000 personas, en números redondos, la mayoría en una situación de precariedad jurídica. En tal virtud se dictó la ley 169/14, que regularizó a 55.000 personas, hijos de padres extranjeros pero con algún documento dominicano de residencia, y a y 9.000 que no contaban con ninguna documentación. Luego de un intenso diálogo, un nuevo esfuerzo dominicano fue el Plan Nacional de Regularización, que el 17 de junio acaba de culminar su plazo de inscripción de 18 meses, durante el cual no se aplicó ninguna medida de deportación a inmigrantes irregulares. Allí quedaron regularizadas nada menos que 288.000 personas.
Pese a estos avances, se ha desatado una campaña que denuncia la existencia de 200.000 personas en situación de apátridas, en riesgo de ser expulsados. Una somera información desmiente esa realidad porque 105.000 de ellas tienen un padre o una madre dominicano, con lo que pueden alcanzar la ciudadanía dominicana. El resto son hijos de ambos padres extranjeros, pero no por ello son apátridas, ya que se supone que poseen la nacionalidad de origen. Y allí está la semilla del mal, pues —como lo ha dicho el hasta hace poco el embajador haitiano en Santo Domingo, Daniel Supplice, hoy cesado— su país, “desde hace 211 años, no ha sido capaz de entregarle a nuestros ciudadanos un acta de nacimiento que pruebe que ellos existen”.
Más allá de los números, hay una realidad humana muy dramática que nadie puede desconocer. A todos nos mueve la solidaridad con Haití, pero está claro que la República Dominicana, que no tiene el PIB de Suecia, no puede resolver esa situación en solitario. No obstante, no solo ha regularizado a la mayoría de los inmigrantes sino que hay más de 30.000 estudiantes haitianos en las escuelas dominicanas y más de 20.000 en el ámbito universitario, incluyendo la pionera Universidad Autónoma de Santo Domingo, fundada en 1538, que se disputa con la de Lima el decanato de las universidades latinoamericanas.
La triste realidad es que Haití ha vivido de desastre en desastre y no ha sido solamente el terremoto lo que lo ha devastado. Siguen siéndolo la incuria administrativa, la inestabilidad política y la corrupción. La República Dominicana también ha sufrido una fuerte emigración, producto de sus propias carencias, y soportó dictaduras tan sangrientas como la que Vargas Llosa describe en La fiesta delChivo. La diferencia está en que ha sabido superarse. Los tres Gobiernos de Leonel Fernández, hoy continuados por el de Danilo Medina, han sido ejemplares en la madurez democrática, su inclinación al diálogo constructivo y su visión progresista.
En vez de apostrofar, entonces, bien valdría que todo el esfuerzo internacional se aplicara a lograr que Haití cuidara mejor a su gente y pudiera continuarse el diálogo que permitió tantos avances. Lo que no puede admitirse es que Haití, escudado en su pobreza, se arrogue el derecho de lanzar a miles de sus ciudadanos por encima de sus fronteras y luego exigirle a su vecino que se haga cargo.

jueves, 16 de julio de 2015

 
El AUTOR es abogado, terapeuta familiar y de pareja. Reside en Santo Domingo.

No quiero fronteras

Que desaparezcan las fronteras, sería la mayor satisfacción que como ser humano, en mi dimensión social  yo recibiría. Cuanto añoro y deseo que ese acontecimiento suceda a nivel global, que los Estados Unidos , “nuestros hermanos buenos del norte”, abra su frontera terrestre y marítima, para que los mexicanos puedan entrar y salir, pero no solo ellos, sino los que viven en el continente desde la tierra del Fuego, que abra su frontera marítima para que dominicanos, haitianos, cubanos,  podamos ir a Puerto Rico  o a Florida, como quien da un paseo a la isla de la que proviene  y  tenga la seguridad de que puede anclar su embarcación sin temor a que La Armada los intercepte  y los devuelva.
Yo no quiero frontera en Inglaterra o en  el espacio marítimo que cuidan,  deseo fervorosamente que las restricciones que ponen para el ingreso de extranjero  a su isla desaparezca, no quiero frontera entre el norte de áfrica y España no quiero fronteras en el mundo y aspiro a que la especie humana se convierta en una sola Nación, la Gran Nación  Terrícola. Donde haya verdadera libertad de tránsito, donde no haya permiso o visas  porque no se necesiten.  ¡Pero para todo el mundo!
Quiero un mundo  en donde los menos agraciados, puedan aprovechar los millones de toneladas de alimento que desperdicia “’el primer mundo” y no quiero más discriminación o categorización de clases, para que  todos los seres humanaos partiendo de la utopía de  la dignidad humana, empiecen a tratarse como seres  iguales, desapareciendo en verdad las diferencias y los privilegios. Así Rusia pueda ser mi casa, y República Dominicana la casa de un ruso.
Yo le aseguro al mundo que la inmensa mayoría de los dominicanos estará dispuesto a que se le abra frontera también,  no solo a nuestros hermanos haitianos, sino al resto de la humanidad.
Hoy en el estado actual de cosas, es muy fácil pedir a este país que abra unilateralmente y solo, que nos confinen a una miseria común, a un desorden generalizado;  sin que nadie asuma responsabilidad y desde fuera “prescribir recetas, sin suministrar medicamentos”, brindar suculentos platos en revistas y televisión, ¡Ah caray, así si es bueno!
Ser bondadoso dando la cosa ajena es fácil, lo duro es serlo dando lo que me pertenece y sobre todo si lo que tengo es poco.  Por ejemplo,  me gustaría saber  cuántos hermanos haitianos estaría en condición de  recibir los solidarios Antigua y Barbuda, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Jamaica, Montserrat, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Trinidad y Tobago (las Islas Vírgenes británicas y las Islas Turcas y Caicos , en fin todos los que conforman La Comunidad del Caribe (CARICOM) o los hermanos países  componentes de la Organización de Estados Americanos, que levantan la mano para enviar sus observadores.
¿Cuántos llevarán la moción a su país de que  es hora que sean verdaderamente solidarios?,  Sólo aspiro a que reciban una proporción, o sea,  en la Republica Dominicana tenemos hoy casi un millón, que es más o menos el  10% de la población dominicana, nos quedaríamos con gusto con 250,000 de forma legalizada  ordenada, identificada.  Ahora me gustaría sumar la población de ellos en conjunto y como un gesto de respaldar con acciones sus prédicas, asuman una proporción igual,  e igualmente pido para los demás países amigos solidarios de Haití.
Si le quitamos a ese trabajador, pero desorganizado país,  un peso de encima, y los ayudamos a ser eficientes en la acción y  a la organización interna, como lo son en el lobbismo internacional, si nos enfocamos a escala global o regional a reforestarlo y convertirlo en  amigo del planeta y su naturaleza, si los ayudamos a ser persona, ser humano libres, inteligentes,  responsables, que tengan un rol que cumplir y lo cumplan para su beneficio y  beneficio de toda la colectividad mundial.
Le aseguro que Haití no será un problema para nadie y resurgirá de sus cenizas tal ave fénix, pero mientras, no nos carguen ese peso sólo a este país,  esa es demasiado carga,  No olviden que nuestra embarcación está a flote, pero es frágil y sólo la gracia de Dios nos ha mantenido sobre las aguas, pero “lo que en mucho hasta Dios lo ve”  y si nos ponen esa carga, no salvaran a Haití, ¡nos hundirán juntos!

jueves, 9 de julio de 2015

 
 
Directivos de la organización no gubernamental Quisqueya Foundation

BOSTON: Dominicanos califican de “un irrespeto” llamado a boicot de Alcalde

BOSTON, Massachusetts.- La organización no gubernamental Quisqueya Foundation calificó de “un irrespeto” a la comunidad dominicana el llamado del alcalde de Boston, Martín J. Walsh, a boicotear el turismo de la República Dominicana, en protesta por las supuestas deportaciones de haitianos que residen de forma ilegal en ese país caribeño.
La entidad recordó al Alcalde que en Massachusetts residen más de 283,568 dominicanos que se sintieron “irrespatados” con sus declaraciones sobre una realidad que él desconoce.
“Aseguramos a los bostonianos que en la República Dominicana no se han producido deportaciones masivas de haitianos, como alegaron el alcalde Martín J. Walsh y la senadora estatal de origen haitiano, Linda Dorcena, para justificar su llamado”, afirmaron en un comunicado Frank Valenzuela, Héctor Frías, Luis Espinosa Montilla y Gabriel Valerio, directivos de Quisqueya Foundation.
Destacaron que “los dominicanos en Boston somos inmigrantes, y nuestras familias en República Dominicana trabajan junto a los hermanos haitianos en la industria turística, por lo que nos duelen los daños que las declaraciones de estos funcionarios pudieran provocar”.
“Es cuestionable que, como una figura pública, Martín J. Walsh no investigara con el embajador de su país en República Dominicana la situación real de los haitianos que residen en nuestra nación en condición migratoria irregular antes de emitir afirmaciones desafortunadas”, afirma la entidad.
En ese sentido, recordó al Alcalde que el embajador estadounidense en República Dominicana, James Brewster, ha asegurado que “en la prensa internacional se han publicado informaciones que no han sido justas para el país”.
Valenzuela, presidente de Quisqueya Foundation, explicó que “lo que ha hecho el gobierno con la implementación del Plan Nacional de Regularización es abrir una vía para que los extranjeros que residen de forma irregular en República Dominicana legalicen su estatus”.
Frías, de su lado, destacó que “la buena nueva es que casi 300 mil haitianos han participado de ese proceso, lo que derrumba los alegatos de apátridas y las denuncias de deportaciones”.
Por su parte, el profesor Valerio lamentó que “un alcalde que recibió todo el apoyo de los dominicanos cuando se postuló, hoy nos pague de esa manera por hacerle el juego a sectores a quienes lo les ha importado nunca la suerte de los haitianos”.

 

Carta pública al secretario general de la OEA

Señor Luis Almagro Lemes
Secretario General de la OEA
Algunas veces el hábito de jugar con las palabras, como los demás escritores, nos conduce a callejones  sin salidas.
Así me sucedió leyendo las declaraciones suyas recriminando al gobierno dominicano el ejercer su derecho de controlar los inmigrantes a su territorio.
Sentí una mirada de ave carroñera satisfecha.
Su boca calló mientras se aplicaba el Plan de Regularización pensando feliz usted y sus jefes ocultos nos encestaron un canasto de tres y hasta pueden regodearse del logro.
Para los dominicanos simplemente hicimos algo correcto, sacamos casi trescientos mil fantasmas de las sombras y le hicimos nacer en el marco de las leyes y del derecho internacional.
¡Ya sé que no valoran ni les importa!
Su plan no es ese.
Descaradamente regresan a los mismos argumentos tras los meses de silencio
¡Qué vergüenza!
En usted no intuyo a un pusilánime sumiso, por eso le hago pública una propuesta útil para el gobierno haitiano desesperado por salir de los pobladores de su porción de la Hispaniola a cualquier costa.
La propuesta es la siguiente: que su tristemente célebre organismo se cubra de gloria por primera vez diligenciando con los bien intencionados miembros preocupados por el futuro haitiano que reciban una cuota de las personas habitantes de Haití similar a la regularizada como residentes en nuestro país, de manera que al menos la mitad de sus pobladores encuentren un mejor destino gracias a la solidaridad de los miembros del Organismo Regional por usted presidido.
La mitad restante luchará con el apoyo internacional y con la única solidaridad constante que ha tenido y es la del pueblo dominicano, para crear un estado viable a partir del actual estado fallido, donde quizás un día, un día deseen venir sus nietos a vacacionar.
Si logra tan humanitario gesto entrará al círculo de los grandes de la Historia Universal: los Gandhi, los Bolívar, los Luther King.
La tarea vale la pena para usted en lo personal y para el pueblo haitiano.
La Historia designa a veces a ciegas los protagonistas de la humanidad. Mi intuición de poeta adivina usted puede ser uno.
Tenga la energía de ser el primer gran hombre de América en el siglo XXI.
Le hago saber que en los 15 años ya transcurridos no hay ninguno.
Trabajaría sin competencias
¡Animo ¡
Seguramente el Papa Francisco le prestará sus hombros.
Dirige la OEA en una etapa estelar.
La decisión de Obama restableciendo relaciones diplomáticas con Cuba pone fin a la guerra fría en América.
Dios o el azar le regalan la oportunidad de poner fin a la pobreza extrema de millones de seres humanos haitianos.
Ruego porque tenga valor, puede contar conmigo y sé lo secundarán mucho mas.